Libros y tecnología

El día de ayer, tuve la oportunidad de acudir a una reunión en el norte de la ciudad de México. Aprovechando que la reunión con estos camaradas editores fue muy breve, aproveché para ver con mis propios ojos un sitio mágico. Confieso que manejaba un poco emocionado y algo angustiado, la tarde estaba con un poco de lluvia y pasaban de las cinco de la tarde, confieso que mi angustia era porque presentía que pudiera estar cerrado el lugar que visitaba.La emoción se convirtió en asombro cuando me di cuenta de la superficie de este lugar. No recuerdo haber visto un edificio tan grande dedicado a hospedar tantos libros. Sólo recuerdo que hace varios años también con mi difunto padre, acudí a ese mismo lugar y sólo dejaba ver lo solitario que se encontraba alojando viejos vagones de tren. Una estación muerta, llena de olor a carbon y aceite. Pero trenes venían, trenes se van.
Ese lugar, ahora hospeda más de 400 mil libros y algunos de ellos se sostienen con libreros metálicos colgantes y cristales verdes como base. Me pude dar cuenta que distribuyen más de 750 computadoras Hewlett Packard en 4 niveles, todas ellas conectadas a Internet. Algunos host están asignados para la búsqueda o consulta de libros, pero la mayoría esta congregada en largos escritorios. Su telefonía esta basada en 3Com, sin embargo ignoro que tecnología usan en su backbone. De lo que también pude percatarme, es que las terminales de información o kioscos interactivos están desarrollados con la familia de Macromedia Flash.

Al pasar al centro de cómputo de este increible edificio, me encuentro con un viejo amigo, colega y compañero de generación, el Ing. Ricardo Campos que tiene la responsabilidad de la red de este lugar. Me muestra un poco del sofisticado sistema que enlaza este edificio con otros centros bibliotecarios del mundo. En tiempo real pueden acceder a textos en mas de 25 idiomas. Al mismo tiempo, llevan un estricto control de préstamos e inventarios. Pueden observar que temas o que autores son los mas solicitados o consultados. Todo a traves de una sencilla interface.

El castillo gigante enciende sus luces. Para muchos, es el inicio de la retirada y el formarse para pasar al escaner, el libro que desean llevar prestado. El sistema muestra la fotografia. Informa como vil espía susurrante, si el libro anteriormente estaba en buen estado y lo regresó maltratado. Un par de bips mas y el libro ya esta en las manos de aquella muchacha con sonrisa blanca y ojos oscuros. Alí Chumacero tendrá una larga noche de sueños, en el hogar de esta mujer.

El sueño ha terminado y me regresa a la realidad. No estoy en el primer mundo sino en uno de los barrios mas tradicionales del Distrito Federal. La colonia Guerrero. Es lo que puedo ver en mi primera visita, sin embargo amenazo con volver antes de que llegue la temporada de frío, porque casi estoy seguro que ese lugar se convertirá en un gran congelador.

Si te preguntas a donde fuí, es ni más ni menos que la biblioteca José Vasconcelos. En verdad, vale mucho la pena conocer este recinto y desde luego, cuidar y hacer un buen uso de lo que en su interior guarda. Lástima que los snobs se pierdan un espectáculo popular de cultura. Al fin, una biblioteca mas. Y espero que haya muchas más.

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